Los estudios funcionales evalúan la gravedad de enfermedades pulmonares

Los estudios de función pulmonar son de gran importancia en la práctica médica, no sólo porque permiten conocer la gravedad de las enfermedades pulmonares, sino que determinan la necesidad de tratamiento o respuesta al mismo, además del origen de algunos síntomas como la tos, la dificultad para respirar o el riesgo ante la necesidad de una intervención quirúrgica.

Asimismo, estas pruebas permiten medir el efecto de la exposición ocupacional o ambiental, valorar el compromiso pulmonar en enfermedades que afectan primariamente a otros órganos, la evaluación preoperatoria del riesgo anestésico, la intolerancia al ejercicio y el grado de entrenamiento físico.

Uno de los estudios funcionales respiratorios es la Espirometría, que de acuerdo con el doctor Gustavo Medrano, neumonólogo de Servicios Respiratorios K26 “equivale en importancia al electrocardiograma”. Esta prueba básica de función pulmonar consiste en la medición del aire espirado en condiciones de reposo o esfuerzo, y suministra información sobre la capacidad de los pulmones para mantener una buena respiración; en ella, el paciente sopla lo mas rápido posible y se mantiene expulsando el aire por algunos segundos en un dispositivo que realiza de la medición. Mientras más grave sea la obstrucción del paciente, más lento sale el aire.

Otra de las pruebas más conocidas es la prueba de esfuerzo cardiopulmonar que está basada en la medición de la función cardíaca y respiratoria mientras el paciente se ejercita en una caminadora, lo cual permite valorar la capacidad de esfuerzo de la persona para saber si es normal o si presenta alguna anomalía.

Dentro de los estudios especiales en el área de función pulmonar también se encuentra la broncoprovocación, en la que luego de la espirometría se aplica una nebulización con metalcolina para cerrar los bronquios y luego se repite la prueba. Medrano indicó, que básicamente en esta prueba se produce el asma controlada y supervisada y se mide el grado de reactividad. Por otra parte, la prueba de volumenes pulmonares permite medir la capacidad del pulmón, su tamaño y la fuerza con la que expulsa el aire, mientras que la prueba de difusión mide la capacidad de los pulmones de pasar el oxígeno a la sangre y eliminar el anhídrido carbónico.

Finalmente Medrano destacó que las enfermedades respiratorias son la primera causa de consulta externa de manera que ante cualquier síntoma que indique una patología de este tipo se debe acudir a especialistas calificados como los de Servicios Respiratorios K26, para su correcto diagnóstico, evaluación y tratamiento.